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En algún momento, todos sufren el estrés de no llegar a fin de mes, o de sentir que el dinero desaparece sin adquirir gran cosa, así como la imposibilidad de ahorrar para reservar un fondo de contingencia. Y a veces, cuando lo estamos haciendo, un imprevisto nos vuelve a dejar en cero. Estas situaciones pueden estar relacionadas a la falta de educación financiera bien estructurada, lo cual significa que se debe cambiar los hábitos financieros. En el marco de la Semana Nacional de la Educación Financiera, Manuel Velázquez, CEO de Timón nos da un par de consejos.

Puede ser por tus hábitos financieros y no porque no ganes lo suficiente. Ganar mucho dinero no significa que seamos libres financieramente. Si no sabemos administrar los ingresos sabiamente, el caos permanece activo mes a mes, e intentando sobrevivir, perdemos tiempo, energía y oportunidades de crecer económicamente.

Se supone que el hogar, la escuela y la universidad son espacios propicios para aprender a manejarnos económicamente en la adultez, pero no siempre es así en la realidad. Una buena actitud y relación con el dinero, planificar un presupuesto coherente, aprender a invertir exitosamente, entender que no podemos “vivir al día”, lo aprendemos mayormente por ensayo y error.

El primer paso para cambiar de hábito

Primero que nada, hay que ser agradecido con lo que se tiene y recibe. El agradecimiento te motiva, te sintoniza con las oportunidades, logros y abundancia, es parte del cambio de actitud que favorece la relación con el dinero. Es momento de revisar tus creencias ante el dinero. Y recordá que “la felicidad es un estado interior, la mentalidad de riqueza es previa a la riqueza exterior”. A continuación, Velázquez deja par de ideas para cambiar los hábitos financieros:

1.       Sincerarte con tus gastos personales

Elaborar un estado financiero mensual. Necesitás saber en qué gastas, en función de tus ingresos y tus gastos reales.  Determinar cuáles son realmente necesarios y cuáles no. Mantener un equilibrio entre tus ingresos y tus gastos.

2.       Libérate de tus deudas

Comenzá con las que tienen intereses más altos. Sea con una persona, con tus tarjetas, con un banco, te inmovilizan en el presente y comprometen tu esfuerzo a futuro.

3.       Adoptá el hábito de ahorrar

No gastes todo lo que producís. Practicá la regla 9080: del 100% de lo ganado, gastá solamente el 90% o el 80%. Siempre gastá menos de lo que ganás. El resto debe permanecer como una reserva de contingencia, de ahorro planificado, un fondo de pensión, o una inversión provechosa. No te olvides de enseñarle a tus hijos a ahorrar.

4.       Invertí en algo que rentabilizará tu dinero

Podés invertir en la bolsa de valores, comprar y revender algo, o ayudar a algún emprendedor en el que tengas confianza y fe en su producto. Podés comprar algo y retenerlo mientras aumenta de valor, o bien crear valor de algún producto que se pueda promocionar y colocar en el mercado.

5.       Aprovechá tu talento para generar nuevos ingresos

Es necesario empezar a pensar a largo plazo, como por ejemplo en tu retiro. Si estás en la etapa laboral y productiva de tu vida, no esperes a que el Estado se encargue (puede hacerlo o no). Es necesario tener presente que, según en qué y cómo gastamos nuestro capital de dinero y tiempo, obtendremos realmente la mayor satisfacción.

Cambiar los hábitos financieros puede mantenerte a flote solo mientras pasa la tormenta, o puede cambiarte, exitosamente, el resto de la vida. Todos podemos mejorar nuestra economía si tenemos la conciencia y la voluntad de hacerlo.